Cuál es la edad adecuada para iniciar el aprendizaje de una lengua. Parte 2.

Lo prometido es deuda y como dice el refrán: “más vale tarde que nunca”, así que, tal como os prometí en el post de la semana pasada, en este post vamos a continuar viendo, según diferentes estudios, cuál es la edad más adecuada para iniciarse en el aprendizaje de una segunda lengua.

Por un lado, vamos a analizar aquellos estudios que nos hablan del aprendizaje de una segunda lengua antes de desarrollar el habla y, por otro lado, aquellos estudios que hacen referencia al aprendizaje de una segunda lengua a edades más avanzadas como son los 8 años.

El primer estudio al que voy a hacer referencia es el estudio realizado en la Universidad British Columbia de Canadá por la Doctora en neuropsicóloga Whitney Weikum y la profesora de psicología Janet Werker. Estas, tomando como referencia bebés de entre 4 y 6 meses, demostraron que estos eran capaces de diferenciar entre diferentes lenguas.

Aunque esto es algo que algunos investigadores ya habían observado con anterioridad, ellas demostraron que los bebés podían diferenciar incluso las lenguas aunque no escucharan las palabras, ¿cómo? Bien, observaron que los bebés podían percibir las sutiles diferencias en los movimientos de la cara del adulto al hablar en las diferentes lenguas, algo que no hace falta que digamos que un adulto sería casi incapaz de percibir.

La Doctora Janet Werker, afirmó que, “los bebés prestan atención a cualquier información que puedan necesitar cuando son muy pequeños. Lo que sucede es que aprenden a retener solo aquella información que es necesaria”. Algo bastante práctico, ¿no creéis?

Baby with computer

Lo que hicieron para llegar a estas conclusiones, fue coger a los bebés junto con sus padres y sentarles frente a una televisión en la que se les mostraba una pantalla en silencio y en la que salía una mujer leyendo pasajes del “Principito”, la mujer iba leyendo en determinados momentos en inglés y luego cambiaba al francés (lengua original del libro). Cuando se producía el cambio entre las lenguas, los niños reaccionaban y observaban con mayor atención. Interesante, ¿verdad?

Otro estudio que merece la pena mencionar, fue el realizado en la Universidad de Cornell por la Doctora Bárbara Lust y el Doctor Sujin Yang. Obviamente no vamos a entrar a ver con detalle el estudio, pero si es interesante resaltar las tres principales conclusiones a las que llegaron:

  1. Desde el nacimiento, e incluso antes de que hablen o entiendan una lengua, los niños empiezan a procesar las palabras que suenan a su alrededor, con el fin de determinar los sonidos de la lengua (fonemas) y la forma de las frases (sintaxis). Alrededor de los 12 meses, la mayoría de los niños ya habrán “desmigajado” gran parte de estas propiedades de forma que estén preparados para comenzar a producir sus primeras palabras.
  2. Una vez el niño comienza a producir sus primeras palabras y comienza a combinarlas en frases, empezamos a ver como desarrollan la habilidad de relacionar los sonidos de la lengua con sus significados.
  3. Cuando los niños alcanzan los tres años, la mayoría son capaces de controlar gran parte de la lengua que tienen a su alrededor.

Por tanto, tomando como referencia tan solo estos dos estudios, podemos ver que, a pesar de lo que mucha gente piensa, los bebés son capaces de diferenciar perfectamente entre dos lenguas, y el hecho de que les enseñemos dos lenguas desde bebés para nada les causará confusión.

Happy baby

De hecho, las investigaciones realizadas han demostrado que con el aprendizaje de idiomas las conexiones neuronales de los bebés crecen considerablemente. Además, estas conexiones neuronales facilitan un desarrollo intelectual que no solo facilitará el aprendizaje de otros idiomas en un futuro, sino también las distintas áreas de aprendizaje.

Además de estos estudios, la revista Neurology, ha llevado acabo numerosas investigaciones que han dado lugar a fundamentadas conclusiones sobre este tema, pero entre todas ellas, me gustaría resaltar la siguiente: la demencia en los pacientes bilingües se producía 4.5 años más tarde que en los pacientes no bilingües, y esta diferencia era especialmente significativa asociada a trastornos como el Alzheimer.

Como podéis ver, queda patente que el aprendizaje de una segunda lengua debe realizarse lo antes posible y que cuanto antes se produzca más eficaz será, pero, ¿cómo desarrollar el aprendizaje de una segunda lengua a edades tempranas?

Lessons

A continuación os detallo algunos puntos básicos que debemos considerar a la hora de “introducir” una segunda lengua a edades tempranas, algunos de ellos redundarán con los ya mencionados en el post anterior,  por parte de la Unión Europea, pero quiero que veáis que existe una cohesión entre todo lo dicho respecto a este tema.

  • A edades tempranas deben desarrollarse más las destrezas de compresión oral, antes que las de producción, ya sea oral o escrita, es decir, igual que como se produciría si fuera una lengua materna.
  • El apoyo visual es esencial, para esto podemos utilizar bits o imágenes, carteles,  lenguaje corporal, etc.
  • El aprendizaje debe realizarse de la forma más natural posible, por eso el componente lúdico es esencial. Para ello las canciones, rimas y juegos son el mejor recurso.
  • Una de las pautas metodológicas en el 2º ciclo Educación Infantil es ir enseñando a los pequeños las palabras más frecuentes del entorno, para posteriormente ir introduciendo frases más complejas. Estas primeras palabras deben ser siempre palabras que designen objetos de su entorno más cercano, de modo que estarán ligadas con su conocimiento del mundo. Esto básicamente es lo que hemos comentado con anterioridad sobre realizar aprendizajes significativos.
  • No debemos olvidar la enseñanza de fórmulas o rutinas. Esto no es otra cosa que expresiones habituales que los peques asimilan muy rápido ya que son automatizadas en bloque desde pequeños. En próximos post os daré algunos “truquillos” para trabajar estas rutinas tanto en casa como en el cole con los peques.

Ya hemos visto desde qué edad y cómo debe realizarse el aprendizaje de una segunda lengua. Pero, ¿qué sucede si este aprendizaje va a producirse a edades más avanzadas?

Un estudio realizado en la Universidad de Barcelona (UB) por la Filóloga Inglesa Carme Muñoz, ha concluido que iniciar los estudios antes no garantiza mejores resultados. Siempre teniendo en cuenta que no estamos hablando de edades tempranas.

Girl reading

Este estudio, está basado en 2.000 pruebas realizadas a alumnos de inglés divididos en dos grupos de edad, aquellos que comenzaron su aprendizaje a los 8 años, y aquellos que lo hicieron a los 11 años.

Según el estudio, aquellos alumnos que empezaron su aprendizaje más tarde, a los 11 años, obtuvieron mejores resultados que aquellos que comenzaron a los 8 años.

La explicación de esto según Carme Muñoz, es que en condiciones de “inmersión lingüística” los niños pequeños, como hemos visto con anterioridad, son como esponjas, pero en condiciones de aprendizaje escolar su contacto es mucho más reducido, de modo que no pueden absorberla de igual manera. Por eso los alumnos de 8 años pierden la ventaja que tienen respecto a los mayores. Los niños de 11 años disponen de mayor madurez intelectual y ventajas en el aprendizaje escolar cuando el inglés no es la lengua vehicular, sino un objeto de estudio.

Esto no significa que no haya que empezar antes a estudiar ingles, pero si que empezar antes no garantiza aprender más cuando hablamos de estas edades.

Siguiendo con las referencias de diferentes autores y lingüistas sobre el aprendizaje de idiomas a estas edades, considero importante que mencionemos a Claude Hagège. El lingüista francés sostiene que los once años son críticos para el umbral de la fonética. Por tanto, y tomando como referencia el estudio realizado en la Universidad de Barcelona, empezar antes no garantiza aprender más, pero si adquirir una mejor pronunciación y reproducir sonidos desconocidos en la lengua materna.

Como podéis observar, cuando hablamos del aprendizaje de idiomas no podemos opinar a la ligera y debemos tener en consideración muchas variables entre ellas la edad.

Lo que si es indudable es que los bebés tienen una ventaja sobre el resto de los niños cuando hablamos de un aprendizaje natural y expontáneo. Además, es indiscutible el papel crucial que juegan los centros y organismos educativos, sobre todo teniendo en cuenta que son estos últimos, los que estipulan el número de horas al que los niños se ven expuestos al idioma. ¿No creéis?

Como siempre, gracias por vuestro tiempo.

¡Besos a todos!

El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender.

Plutarco

 

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