La importancia de la actitud de los padres.

En los post de las últimas semanas, he tratado temas relacionados con el comportamiento de los peques. Ahora que se acercan las vacaciones y pasamos mucho más tiempo del habitual con los niños, es fundamental que tengamos claro cómo debemos afrontar la desobediencia, o cómo debemos castigar si no tenemos más remedio.

Pero también es importante que no olvidéis, que vuestra actitud como mamás y papás es fundamental a la hora de tratar con los niños y “lidiar” con su comportamiento.

En el post de hoy os dejo algunos “must”, que no podéis dejar de cumplir como padres y pareja.

  1. Poner límites no es lo mismo que una dictadura en casa.

Como ya comentaba cuando tratamos el tema de la desobediencia, poner límites no es lo mismo que coartar por completo la libertad del niño. Debemos dejarle hacer y tomar sus propias decisiones, de lo contrario cuando vuestro hijo o hija crezca será un “pelele”.

Los límites deben ser una “referencia” para su evolución. Son como las miguitas que les vais dejando para que ellos puedan seguir el camino, pero dejándoles margen para la libertad. Seguro que estás pensando, pero, ¿dónde está ese límite de la libertad? Ahí radica el “problema”. Cada uno tenemos un baremo y, por supuesto, es difícil estipular cuál es el adecuado. Esta libertad siempre dependerá de los valores y características de la familia.

Personalmente, mi consejo es que si eres una mamá o papá sobreprotector, hagas un esfuerzo por dejar libertad a tu hijo. Si se está subiendo a un sitio en el que no debería, y desde el que se puede caer, déjale que se suba, siempre que su vida no corra peligro claro 😉

  1. Pierde el miedo al NO.

Algunos papás y mamás permisivos tienen miedo a decir que no a sus hijos. No quieren que estos se enfaden o monten un numerito. En primer lugar, debéis tener claro que sois sus padres, no sus amigos, y en segundo lugar, cuando algo es no, es no, y debemos ser rotundos. Eso sí, recuerda que siempre debemos explicar a los peques los motivos de nuestra decisión, nada de “porque lo digo yo” o como decía mi padre, “cuando seas padre comerás huevos”. Los niños, al igual que los adultos, necesitan una justificación para las decisiones, y más para las que ellos no han tomado.

  1. El acuerdo en la pareja es fundamental.

Es muy importante que tanto el padre como la madre compartan los mismos métodos educativos y que, sino es así, al menos delante de los niños lo parezca.

Este acuerdo supone una comunicación constante entre la pareja. Debéis estar siempre informados de la evolución de vuestros hijos, de lo que hacen con uno y con otro. Informaos de su comportamiento, acordad juntos decisiones, etc. Cuando los niños ven que uno de los dos es más permisivo que el otro, aprovechan la situación para intentar conseguir sus propósitos. Nunca discutáis las decisiones delante de ellos. Consensuarlas previamente y comunicárselas juntos a los peques.

  1. La autoridad debe basarse en unos valores estables.

Todas las decisiones y “peticiones” que les hagamos a los niños deben basarse en función de unos valores estables. Si, por ejemplo, queremos que se laven las manos antes de comer, debemos enseñarles la importancia de la higiene, los motivos por los que deben hacerlo y qué les puede pasar si no lo hacen. Os aseguro que si explicamos las cosas a los niños, nos resultará mucho más fácil “lidiar” con ellos.

  1. Educar participativamente.

Obviamente, esta es una opinión personal y cada uno educa, como ya hemos dicho antes, en función de sus valores familiares, pero, desde mi punto de vista, creo que es fundamental educar de forma participativa, dejando a los niños que opinen y que den su punto de vista. Dejadles que propongan opciones y alternativas a vuestras ideas.

Como decíamos antes, si los niños sienten que se cuenta con ellos y se les escucha, será mucho más fácil que nos escuchen a nosotros.

  1. Los niños copian lo que ven.

Todavía me quedo sorprendida cuando hay mamás y papás que me preguntan, ¿no sé porque es así? Y yo, con una simple conversación, me doy cuenta que sus hijos son como ellos. Recordad que los niños copian absolutamente todo lo que ven. Si queréis que hagan algo, vosotros debéis ser los primeros que lo hagáis.

El objetivo fundamental de la educación de vuestros hijos es la autonomía y la madurez. Recordad que no siempre estarán bajo vuestra protección, y vuestra responsabilidad es darles las herramientas para que puedan “defenderse” en el mundo que les espera.

  1. Las normas están para cumplirlas.

Ya hemos hablado de este tema, y es algo que no podéis olvidar. Si establecéis normas deben cumplirse, sino es mejor que no las pongáis. Además, y teniendo en cuenta lo que hemos comentado en el punto anterior, si en casa existen una serie de normas, vosotros debéis ser los primeros en cumplirlas.

  1. Nadie es perfecto.

Puedes pensar que es una obviedad, pero parece que en ocasiones se nos olvida. Nosotros no somos perfectos, y nuestros peques tampoco. Debemos demostrar a los niños que todos cometemos errores, que ellos los cometerán y que no pasa absolutamente nada. Lo importante es enseñar a los niños a levantarse y aprender de sus errores. Eso es algo que solo podemos enseñarles con una actitud proactiva por parte de los adultos.

Espero que el post de hoy te ayude a recordar esas cosillas que seguro que sabías pero que en la vorágine de la vida cotidiana en ocasiones olvidamos 😉

Gracias por estar ahí.

“El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.”

Platón

 

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